jueves, 9 de agosto de 2007

Números Primos

Sea Z el conjunto de los números enteros.


donde denota el producto ordinario en Z.


I(f) (la imagen de f, por abuso de notación) es el conjunto de todos los números enteros no primos de valor absoluto distinto de uno.




El subconjunto I(f) {1,-1} que, de ahora en adelante llamaremos Z’, goza de las siguientes propiedades:

i) Es cerrado respecto al producto ordinario de los números enteros.
ii) No es cerrado respecto de la suma ordinaria de los números enteros (al respecto, las indeterminaciones son los casos que dan resultados primos).


En este aspecto la estructura es análoga a la del conjunto de los irracionales elementales; este conjunto resulta cerrado respecto del producto y ampliamente abierto con respecto a la suma.

La siguiente tabla muestra una partición del conjunto de los enteros positivos mayores que la unidad. Asociada a esa partición, hay una relación de equivalencia que divide al conjunto en clases. Los representantes mínimos de esas clases son números primos.


Con respecto a este asunto, cito un párrafo de la obra "Análisis Matemático 1", de J. Rey Pastor, P. Pi Calleja y C. A. Trejo, Editorial Kapelusz S. A., Nota 1 al Capítulo 1, parágrafo 1 -6, página 9, decimotercera tirada de la octava edición, febrero de 1985, Bs.As.



"Es importante observar que la relación de equivalencia no nace de la comunidad del carácter abstracto, sino que lo engendra. Por ejemplo. No podemos definir la semejanza como igualdad de forma, pues es justamente la relación de «semejanza» la que permite introducir la noción de «forma». Cada relación de equivalencia permite definir por abstracción un nuevo concepto."

Cuando leí este párrafo, me pregunté ¿cuál es el nuevo concepto que define la relación de equivalencia manifiesta en la tabla? Y si la relación engendra el concepto de número primo, ¿cuál es la relación?



No conozco ninguna técnica para obtener la relación de equivalencia a partir de la partición. Tampoco dieron resultado las consultas que realicé con personas más capacitadas; alguna de ellas manifestó dudas de que ello pudiera servir para algo. Con todo, sigo pensando que quizás esto sea lo que necesitamos para resolver ciertos problemas como el de la distribución de los números primos.



La idea no es nueva. He visto una tabla de divisores mínimos para cierto conjunto de números enteros en la famosa colección de tablas de Hoüel (logaritmos decimales, valores naturales de las funciones seno, coseno y tangente, etc.). Lo que hice es agrupar todos los números con un mismo mínimo divisor y formar una estructura de "cociente de un conjunto por una relación de equivalencia"; tan solo que no puedo determinar la relación a partir de los conjuntos.
Como se verá más adelante, elegí un camino inverso al que han seguido la mayoría de los matemáticos profesionales. Todos ellos han buscado un criterio para saber si un número es primo, lo mismo que una función que diera la distribución de todos los primos o, al menos, alguna expresión de grado mayor a la unidad que tuviera una infinidad de números primos, aunque contuviera valores compuestos. En las últimas dos no han tenido ningún éxito, pues no se conoce ninguna fórmula que dé solamente números primos ni tampoco alguna expresión algebraica de la que se esté seguro de que da infinitos valores primos, aunque sea mezclado con algún número de enteros compuestos. En 1932 un matemático indio llamado Sundaram desarrolló una tabla que agrupa a los enteros compuestos. Los primos salen por descarte. También indicó una fórmula que describe algebraicamente a los compuestos y que es la misma que resulta de operar en la forma cuadrática que describo más adelante. Lo expresó como un producto, pero parece que no se dio cuenta de que resultaba en una expresión cuadrática. Yo no sabía de su existencia cuando realicé el trabajo y partí de la forma cuadrática para obtener la tabla, equivalente, pero distinta en su ordenamiento.

Con respecto a criterios de reconocimiento más rápidos y efectivos que el método de la fuerza bruta (dividir un entero por todos los números primos menores a su raíz cuadrada), miles de matemáticos profesionales se han dedicado a buscar y lo que se ha encontrado hasta ahora ayuda un poco pero está lejos de dar una solución práctica al problema.


Por ello se espera que un aficionado no tenga éxito donde los que saben más fracasaron. Pero los aficionados tienen una ventaja sobre los más sabios, que es la falta de prejuicios y de tradiciones. Los profesionales se empeñan en escalar una montaña siempre por la misma ruta, aún sabiendo que todos cayeron en grietas y diferentes trampas. El aficionado no sabe tanto y, por eso mismo, intenta llegar a la cima por cualquier lado, muchas veces ignora por dónde intentaron subir otros. Si lo logra –y no es fácil ni común que lo haga- una vez en ella es muy sencillo determinar qué caminos son imposibles, cuáles los más fáciles y cuáles los difíciles e interesantes como desafío a la virtud del escalador.


Entonces ¿por qué no encontrar una fórmula que dé únicamente todos los números compuestos impares? Como en la criba de Eratóstenes, los primos saldrán por descarte. Para que un número sea compuesto basta, simplemente, con que sea producto de dos factores cualesquiera, cada uno de ellos distinto de la unidad. Esto conduce forzosamente a una ecuación cuadrática en una incógnita o a una forma cuadrática, si el análisis se vuelve de tipo indeterminado.




(Para ver esta tabla más grande y cualquier otra imagen que le resulte pequeña, haga "click" sobre la imagen. Luego vuelva al texto con la flecha izquierda)


BÚSQUEDA DE UN CRITERIO PRÁCTICO PARA DETERMINAR SI UN NÚMERO ES PRIMO O COMPUESTO



Para j perteneciente a Z y k perteneciente a Z, j > 0 y k ≥0,


TEOREMA


Para z número entero positivo, z : primo, z2 no tiene solución en números enteros positivos j > 0 y k ≥ 0.




Supongamos que z no es un número primo. Luego existen dos factores ambos mayores que la unidad. Si escribimos z como en el enunciado, . Ahora bien, 2j + 1 > 1 => j > 0 y 2k + 2j + 1 > 1 => 2k > -2j => k > -j pero, como j debe ser mayor que cero, también k debe ser 0 ó un número mayor. Hemos demostrado no p implica no q, que es lo mismo que demostrar q implica p.




Si z es primo, luego sus divisores son 1, -1, z y –z. Dado que exigimos para j y k, si existen, que sean positivos, sólo interesan 1 y z.


La factorización de (k+2j+1)² – k² nos conduce forzosamente a una de estas dos igualdades:
2k + 2j + 1 = 1 ó 2j + 1 = 1


La primera es imposible, porque tendríamos k + j = 0 y sabemos que la hipótesis obliga a que ambos sean positivos. La segunda también es imposible porque 2j = 0 => j = 0 y j > 0 por hipótesis. Luego, no existen j y k soluciones de [1], en las condiciones de la hipótesis.


Este teorema garantiza que cualquier número positivo impar que pueda escribirse de esta forma es compuesto. También resultan de ella todos los números compuestos impares positivos, como demostraré a continuación.


Supongamos que existe un número w, entero positivo, impar y compuesto, que no cumple la igualdad w = (2k+2j+1) (2j+1) [*], en las condiciones de la hipótesis. Por ser compuesto, será divisible por un número primo impar p = 2v + 1. Como w es impar, el cociente de w por p también lo será; o sea: w = (2v+1) (2m+1). Ahora bien, hay tres posibilidades: m = v, m > v ó v > m.

Si m = v, w = (2v+1)² , que corresponde al caso k = 0 del teorema demostrado; o sea, que w cumple con [*]; lo que contradice el supuesto.


Si m > v, entonces m = v + h; luego: w = (2v+1) (2(v+h)+1) = (2v+1) (2v+2h+1), que también tiene la misma forma del teorema, contradiciendo el supuesto.


Para v > m, tenemos v = m + b; que nos lleva a un resultado análogo. Luego, no existe ningún w entero positivo, impar y compuesto, que no cumpla con el teorema.


La ecuación (2k+2j+1) (2j+1) – p = 0 tiene solución única (en enteros positivos) para p primo, con j = 0. Para p compuesto hay una solución con j = 0 y por lo menos otra con j > 0. Encontrando un algoritmo de cálculo para las soluciones enteras de la ecuación [1], con p entero positivo impar dado, tendríamos un criterio práctico para determinar si un número es primo o no.


Si consideramos la ecuación general de segundo grado con dos incógnitas, la "curva" que describen sus soluciones depende del valor que toma el discriminante . Para el caso que nos ocupa, 4kj + 4j2 + 4j + 2k + 1 – z = 0, el discriminante mayor que cero indica una curva "hiperbólica". En Internet hay una página muy buena del profesor Darío Alejandro Alpern (UTN), en la que se puede utilizar un programa en JAVA para calcular las soluciones enteras. Para los que se interesan más en las fórmulas "elegantes" de los matemáticos teóricos, cualquier ecuación cuadrática en dos incógnitas puede ser llevada, por sustitución de las variables, a la forma (con irracional), que se conoce como ecuación de Pell generalizada. Las soluciones de este tipo de ecuación dependen del desarrollo en fracción continua de la raíz cuadrada de A, pero la bibliografía consultada por mí hasta ahora no trata más que casos particulares. (Ver nota al final)


Al parecer, una solución para el caso general es complicada, o no hay interés en divulgarla. Yo confieso ser incapaz de dar un método algebraico general de búsqueda de raíces que no sea el de "ensayo y error", pero los profesionales conocen un método universal, por lo que el criterio de determinación planteado más arriba tiene solución práctica y no necesita recurrir a números "astronómicos" como los que suelen aparecer con el teorema de Wilson.


Este tema puede cobrar importancia a partir del revuelo causado por el matemático indio Agrawal, cuando publicó un algoritmo que está siendo perfeccionado por los más importantes matemáticos de las universidades de renombre.


Este algoritmo parece ser más complicado que la obtención de una fracción continua, pero el desarrollo del método que propongo podría destruir la seguridad informática como se practica actualmente, porque habría una manera relativamente rápida de determinar el carácter primo de un número entero muy grande. De todas formas, hay muchas formas de cifrado, como la esteganografía del abate Juan Tritemo y otras que no dependieran de un primo enorme.


Un matemático profesional, que se hace conocer por el pseudónimo Xhantt, me comunicó que, para este tipo de ecuación o forma cuadrática, las soluciones no están todavía acotadas, por lo que por un tiempo largo no podrá usarse ésta como criterio práctico. No puedo discutir con él acerca del tema, porque no estoy capacitado. De todas formas, creo recordar que no solamente se puede recurrir a una ecuación de Pell, sino que esta misma, sin "retocar", tendría un método de resolución debido a Gauss y que desarrolla el número primo o compuesto como fracción continua. El caso general para desarrollar cualquier número como fracción continua, que necesitaría de métodos más refinados, parece que está en un libro del afamado y muy notable matemático soviético Gelfond.


Con todo, lo expuesto aquí basta para mostrar que el problema básico de la divisibilidad o del carácter de primo o compuesto de un número, es, en principio, un problema cuadrático; pues basta con encontrar un par de factores, no importa en cuántos factores primos se divida un número.


Ya que estamos bailando, sigamos haciéndolo mientras tengamos fuerzas y ganas.



SEGUNDA PARTE
LA DIFERENCIA DE CUADRADOS TIENE MAS DE UNA DESCOMPOSICIÓN


La diferencia de cuadrados se divide en dos factores que algunos denominan "quinto caso de factoreo". Se la enseña desde la escuela media y forma parte de un sin fin de demostraciones en teoría de ecuaciones, problemas geométricos y de teoría de números. Es una forma común y cómoda de análisis por la misma sencillez de la descomposición.


Analizando la ecuación cúbica reducida x³ – x – m = 0, se me ocurrió considerar la igualdad x³ – x = m; con lo que, si a es una raíz de la ecuación, a³ – a = m = a (a² – 1).


Según la conocidísima descomposición de una diferencia de cuadrados, a² – 1 = (a + 1) (a – 1). El término independiente se reduce, entonces, al producto de tres factores: a, a + 1 y a – 1. Como el producto de las soluciones resulta ser igual a (-1)^n  y las raíces son tres, procedí a verificar si los términos a + 1 y a – 1 eran raíces, con resultado negativo. Luego dividí la ecuación por x – a, obteniendo una ecuación cuadrática y dos raíces iguales a y . Nuevamente, el producto de estas dos expresiones es igual a , el cociente entre el término independiente y el coeficiente del término cuadrático de la ecuación cuadrática obtenida al dividir por x – a y estas tres sí son las raíces de la ecuación cúbica. Cuando a³ – a es un número entero, es también un número congruente de Fibonacci , para b = 1.
Desde este punto es sencillo obtener la identidad[*], fácilmente verificable "haciendo las cuentas".


Esta identidad nos introduce en los racionales de denominador 2, en irracionales cuadráticos de denominadores iguales a potencias de dos y hasta en números complejos con coeficientes irracionales cuadráticos. Sin embargo, también los dos términos de la derecha toman valores enteros cuando dentro de la raíz hay un cuadrado perfecto y la suma del numerador es par. Por lo que esta identidad debería ser tomada en cuenta aún en problemas dentro de Z, que es un dominio de factorización única.


La siguiente y tercera descomposición se obtiene por un camino diferente. Consideremos el triángulo aritmético de Fibonacci:



Si f designa el número de fila del triángulo, f ³ es el valor de la suma de los elementos de la fila, f² – (f – 1) es el primer elemento de la fila y f ²+ (f – 1) el último. El número de sumandos es f.
Conocemos la igualdad 1+2+3+4+5+....+n = que se demuestra por inducción matemática en los cursos elementales de álgebra; también sabemos que 1³ + 2³ + 3³ + ...+ n³ = . Si escribimos la suma anterior hasta el penúltimo sumando, tenemos que: ; evidentemente:



Esta identidad, trivial, podría jugar un papel importante en algunos temas de la Teoría de Números. Es más, cualquier potencia impar cumple la identidad
; como es fácil verificar.


Como cualquier potencia impar puede ser escrita como una diferencia de cuadrados, es posible aplicar la segunda identidad encontrada a esta fórmula.


Sea ; para y , vale:
; esto nos lleva a la identidad, que vale para todo número real x. Podemos reemplazar la letra x por la expresión "a² – b²" sin inconvenientes. Aquí tenemos una fórmula que permite escribir cualquier número o expresión algebraica como una diferencia de cuadrados.


Estas dos nuevas expresiones del quinto caso de factoreo son muy elementales y fáciles de comprender. Podrían ser enseñadas sin ninguna dificultad en las escuelas de enseñanza media. Sin embargo, nunca vi una consideración semejante en ninguna parte; lo que me lleva a suponer que estas fórmulas son inéditas. Pregunté a personas con formación matemática terciaria muy superior a la mía si conocían alguna otra descomposición diferente a (a + b) (a – b) para una diferencia de cuadrados y ninguna contestó por la afirmativa; aún aquellas que habían estudiado las extensiones de Kummer.


Ahora veamos cómo obtenemos distintas descomposiciones en diferencias de cuadrados para un mismo número dado que, por simplicidad, tomaremos igual a cuarenta. Esto para no caer en consideraciones teóricas más engorrosas; pero el procedimiento es válido para la generalidad de los números enteros positivos.


40 = 7² – 3²


40 = 11² - 9²







, y así sucesivamente, hasta el infinito.



Los valores enteros o racionales de denominador 2 se obtienen de los divisores positivos del número considerado, tomando los pares cuyo producto es igual al número dado y calculando su media aritmética. Al cuadrado de esa media aritmética se le resta el número dado para obtener el segundo cuadrado. Los demás valores surgen al aplicar a cada uno de ellos la segunda fórmula encontrada. El proceso no tiene fin; hay una infinidad de diferencias de cuadrados para un mismo número; ya que la 2ª fórmula encontrada puede ser aplicada recurrentemente. En algunos casos, esta descomposición irracional cuadrática produce valores enteros, además de los irracionales cuadráticos reales o complejos que surgen naturalmente de la fórmula utilizada.


Las expresiones complejas encontradas en la generalidad de los casos podrían resultar factores primos en ciertos anillos de números complejos. Esto pondría a la diferencia de cuadrados dentro de las consideraciones de la teoría algebraica de números y, en especial, de las extensiones de Kummer. Resulta que la fórmula conocida para la descomposición en factores de una diferencia de cuadrados es utilizada en un sinnúmero de demostraciones de teoremas, cálculo de soluciones de ecuaciones diofánticas (como la que surge del Teorema de Pitágoras) y otras consideraciones. Sugiero que esos análisis y demostraciones son incompletos y sus resultados parciales. Una diferencia de cuadrados a² – b² no debe ser considerada a partir de sus componentes a y b, sino desde lo que la diferencia de cuadrados representa como un todo (un número real o complejo).


Pienso que todas las demostraciones en las que aparecen diferencias de cuadrados deben ser profundamente revisadas.


Ahora veamos algo acerca de la ecuación de Pell que, en realidad, fue estudiada por Brouncker y atribuida a Pell por un error de Euler.


La ecuación irracional, es la ecuación conocida con el nombre de Pell. Se la divide en factores según la fórmula clásica de tal forma que queda:. El caso es más general y difícil.

Se buscan las soluciones estudiando las unidades en un anillo porque se descompone la ecuación utilizando el elemental y conocido quinto caso de factoreo; para el cual en este trabajo encontré otra descomposición: la fórmula [*]. ¿Agrega esta nueva forma de re-escritura otro conjunto de soluciones? ¿Son equivalentes estas soluciones? ¿Es por esa razón que todavía no se han acotado debidamente las soluciones?No hay que olvidar que la fórmula [*] conduce también a resultados enteros. O sea, debe tomarse en cuenta para los problemas diofantinos. Para responder a ello, hay que atreverse a desafiar el paradigma dominante y revisar todas las demostraciones considerando estas nuevas identidades y los efectos que provocan. Esto es lo que cabría esperar de alguien que se llame científico; no hay que aceptar las cosas "porque están demostradas", por el temor reverencial hacia personas más inteligentes que la mayoría de nosotros o el peso de la autoridad. Hacer esto significa ser crédulo, no científico. Hacer esto - dirán algunos - es recomenzar continuamente. Sí, pero, ¿no es esto lo que llevó a la Relatividad Restringida? ¿No fue la revisión de la calidad lógica de lo que se conocía desde el Renacimiento lo que pulió la matemática actual y condujo a otras geometrías desconocidas hasta entonces?



Ciertos autores, como A. O Guelfond, en su libro "Resolución de Ecuaciones en Números Enteros", Editorial Mir, Moscú, 1979, dan métodos para desarrollar algunos tipos de enteros como fracciones continuas. En el caso citado los del tipo A = m² + 1. El mismo autor menciona dos libros en los que hay métodos generales: "Teoría de Números, I. V. Arnold, capítulo VI, Uchpedguiz, 1939 y "Fracciones Continuas", A. Ya. Jinchin, Gostejizdat, M. 1949.

domingo, 5 de agosto de 2007

Teorema de Pitágoras y Ecuaciones Algebraicas

UN TRIÁNGULO RECTÁNGULO PARA CADA PARÁBOLA




La ecuación completa de segundo grado ax² + bx + c = 0 describe a parábolas que tienen su eje de simetría paralelo al eje de ordenadas.



Las raíces o soluciones de esta ecuación se calculan mediante una muy conocida fórmula: . Ahora, llamemos por comodidad "u" a una de las raíces y "v" a la otra. Estas raíces cumplen algunas propiedades muy conocidas con respecto a los coeficientes de la ecuación:
Elevemos la primera expresión al cuadrado:
Reemplazando y haciendo el correspondiente pasaje de términos, nos queda: . Ahora bien, las soluciones (x, y, z), a la ecuación x² + y² = z² tienen las formas x = 2uv, y = u² - v², z = u² + v², para u y v enteros positivos, u > v, de distinta paridad y primos entre sí; esto garantiza que la terna tiene elementos primos entre sí, caso que se denomina terna pitagórica primitiva.



Este caso para obtener triángulos rectángulos diofantinos primitivos; o sea, con sus lados enteros y primos entre sí, pero también será terna pitagórica cualquier terna primitiva multiplicada por un escalar entero positivo, lo que da las ternas con divisores comunes. Asimismo, la fórmula es aplicable a cualesquiera números reales u y v, u > v. De resultas de esto pueden aparecer ternas con divisores comunes, en cualquier anillo.



Observemos que la fórmula corresponde a la hipotenusa y a uno de los catetos. Para obtener el restante, volvemos a la fórmula para calcular las raíces:
. Elevando ambos al cuadrado y restándolos, obtenemos el otro cateto como función de los coeficientes: . Si los coeficientes de la ecuación completa no tienen divisores comunes, cada ecuación cuadrática completa tendrá un triángulo rectángulo propio que puede ser compartido con otras bajo ciertas condiciones, no muy claras todavía para mí. La misma ecuación multiplicada por un factor cualquiera dará un triángulo rectángulo semejante, de la misma forma que una ecuación no cambia sus soluciones si se la multiplica por un factor entero.
Observemos que el producto vuelve a dar otro cateto, de un triángulo que tenga por hipotenusa a y a 2u²v² por el otro cateto.




UN TRIÁNGULO RECTÁNGULO CON LAS RAÍCES DE UNA ECUACIÓN CÚBICA GENERAL




Dada una ecuación cúbica general en una incógnita Ax³ + Bx² + Cx + D = 0, sabemos que es igual a A (x – u) (x – v) (x – w), donde u, v y w son sus raíces o soluciones.

Los coeficientes se relacionan con las raíces como sigue:

Si elevamos la primera igualdad al cuadrado y le restamos el doble de la segunda, obtenemos una suma de tres cuadrados como función de los coeficientes de la ecuación. Esta suma puede interpretarse como la diagonal de un paralelepípedo recto rectángulo y esta diagonal como la hipotenusa de un triángulo rectángulo que tenga por catetos un lado del paralelepípedo y la diagonal de una cara.






LAS RAÍCES DE CUALQUIER ECUACIÓN ALGEBRAICA EN UNA INCÓGNITA FORMAN UN TRIÁNGULO RECTÁNGULO


Si consideramos la ecuación general en una incógnita y llamamos a sus raíces, se cumple siempre que: ; siendo la suma de cuadrados la diagonal de un politopo ortoédrico, que es caso análogo de un parelelepípedo recto rectángulo en espacios de más dimensiones. Todas las soluciones conforman un triángulo rectángulo, según la siguiente terna: . Según el grado de la ecuación y de los grados de multiplicidad de sus raíces, puede existir más de un tríangulo rectángulo construible con sus raíces. Es que podemos elegir qué raíz lleva el signo negativo, siempre que el resultado de la suma sea positivo. Así, por ejemplo, el triángulo sagrado egipcio (3, 4, 5) tiene sus lados como soluciones de la ecuación cúbica x³ -12x² + 47x - 60 = 0. En este caso hay dos triángulos con sus raíces: (6 raíz cuadrada de 41, 32, 50) y (8 raíz cuadrada de 34, 18, 50).



También es interesante el hecho de que cualquier curva algebraica sea descomponible en el producto de a lo sumo n rectas distintas; las que forman los factores (x - ), con pendiente igual a 1, o sea, rectas que son todas paralelas y a 45º de inclinación con respecto a un par de ejes coordenados y ortogonales. A esto se agrega que el cociente desarrolla la fracción de los coeficientes como suma de fracciones de denominador unitario de las raíces, a la manera egipcia de escribir fracciones.


Volvamos ahora a la hipotenusa .



La ecuación indeterminada para un triángulo rectángulo es: x² + y² = z², el clásico teorema de Pitágoras. En cursos iniciales de álgebra se demuestra que todas las soluciones enteras de esa ecuación son: z = k (u² + v²); x = k (u² - v²); y = k 2uv, donde u, v y k son enteros positivos arbitrarios, u > v, u y v de distinta paridad y primos entre sí. Cada trío de números enteros positivos que elijamos en las condiciones prefijadas dará un triángulo rectángulo. Si k = 1, las ternas tienen elementos primos entre sí. Todos los triángulos con u y v fijos y k variable son semejantes. Como estas fórmulas constituyen una identidad, y por el principio de permanencia en las extensiones del concepto de número, también son válidas para números reales positivos.



Hay una cuestión interesante para tratar, aunque se aparta un poco del hilo del tema. Si damos un valor numérico entero positivo a la variable z, tratar de determinar en qué condiciones son enteros los catetos para ese valor dado de la hipotenusa. Este problema fue abordado por Fermat. La respuesta es la siguiente:

Para la ecuación x² + y² = n², n un entero positivo conocido, ¿en qué condiciones existen catetos enteros?

Si n es un número primo de la forma 4m + 1, existe una única descomposición de n como suma de dos cuadrados. Luego, hay una única terna pitagórica primitiva y primaria (hipotenusa prima).



Si n es un número primo de la forma 4m + 3, no es posible descomponerlo en suma de dos cuadrados y, por tanto, no existe una terna pitagórica (se entiende, diofantina; o sea, con todos sus componentes enteros positivos. Siempre existen valores no enteros, como sucede en el trazado de una circunferencia –la ecuación canónica de la circunferencia es básicamente el teorema de Pitágoras- o en el cálculo trigonométrico).



Si n es compuesto, pueden pasar varias cosas:



El número n es descomponible en factores primos de la forma 4m + 1 o en factores primos de la forma 4m + 3 elevados a una potencia par, en ese caso n es descomponible como suma de dos cuadrados de varias maneras, tanto en ternas primitivas, como no primitivas.



El número n se descompone en factores primos, pero hay factores de la forma 4m + 3 elevados a potencias impares; n no es descomponible como suma de dos cuadrados, pero los factores de la forma 4m + 3 que molesten pueden agruparse en el entero k o factor común y descomponer la totalidad o una parte de los factores que sí dan descomposiciones como suma de dos cuadrados enteros y calcular los catetos en base a la descomposición considerada y al factor común. También hay varias ternas obtenibles, todas no primitivas.



Si n se descompone solamente en factores primos de la forma 4m + 3 todos distintos, o sea, elevados a la primera potencia, no hay forma de escribirlo como suma de dos cuadrados de números enteros.



Si bien esta descripción es completa, descomponer un número n lo suficientemente grande en factores primos puede ser una tarea extremadamente difícil. Por este motivo, no se considera que el problema esté exhaustivamente resuelto.



Volvamos al análisis. Tenemos, entonces, , que puede considerarse como una circunferencia con centro en el origen y radio o como una forma cuadrática ku² + kv² , cuyo discriminante es -4k², menor que cero; lo que indica que las soluciones x e y forman una elipse.



De cualquiera de las dos formas aparecen secciones cónicas en el análisis de cualquier ecuación algebraica de grado arbitrario n, entero positivo.



Si fuera fácil calcular u y v, podríamos llegar a despejar una raíz ; pero el estudio de estas formas cuadráticas está lejos de la completitud, si es que es posible lograr un análisis cabal de estas formas cuadráticas. Para más claridad: estas ecuaciones están resueltas pero sus raíces no están acotadas, en general. La falta de acotación de raíces resta valor práctico a estas consideraciones.



Lo que propongo analicen los que saben más que yo, tanto en teoría de ecuaciones como en teoría de números, es si resulta importante que para cada ecuación algebraica de cualquier orden exista una forma cuadrática asociada y si esto no entra en conflicto con la teoría de grupos de Galois.

También es importante dejar algo en claro:  En una ecuación de grado arbitrario n, pongamos por ejemplo una ecuación cúbica para no tener que editar una imagen gif, por falta de caracteres de texto, cuya expresión es: Ax³ +Bx²  +Cx + D = 0 , si los dos coeficientes B y C son nulos, no tenemos un triángulo rectángulo, pues la expresión de la suma de los cuadrados de las raíces es nula.Tenemos el caso de que, algebraicamente, mantenemos la forma de la expresión, pero no hay una figura geométrica correspondiente, a menos que consideremos un punto geométrico como un caso límite de un triángulo rectángulo sin dimensiones.

ALGUNAS EXPLICACIONES PARA LOS QUE ESTÁN COMENZANDO CON TEORÍA DE NÚMEROS
Primer paso: cómo se obtienen las soluciones enteras para el Teorema de Pitágoras
Al parecer, no es fácil encontrar en la literatura matemática ciertas cuestiones que pertenecen al mundo del matemático puro y que no se utilizan en la matemática aplicada con el mismo sentido o profundidad. En todas las técnicas bastará casi siempre con tres o cuatro decimales y, aunque todo ingeniero o científico sabe de la existencia de los números irracionales y de los reales, algebraicos o trascendentes, nadie se preocupa por saber si el resultado que le da su calculadora científica es un número algebraico explícito o no. (Un número algebraico explícito es aquel que puede escribirse mediante las operaciones algebraicas elementales: suma, multiplicación, radicación de cualquier índice y potenciación de cualquier índice, un número finito de veces).
Para el matemático puro existen números algebraicos, es decir, que son soluciones de ecuaciones algebraicas, pero que no es posible escribir mediante fórmulas algebraicas. Sin embargo, no son trascendentes. La existencia de refinadísimas técnicas matemáticas para intentar resolver estas cuestiones está fuera de la experiencia y del entrenamiento necesario para cualquier técnico o científico fáctico. Hasta puede que cause asombro a alguno de ellos el hecho de que los matemáticos "pierdan el tiempo" en semejantes cuestiones. Se da la situación cuasi paradojal de que muchos matemáticos son menos hábiles en la resolución de ciertas ecuaciones diferenciales que físicos e ingenieros dominan, cuando tienen un gran saber acumulado en cuestiones que la ciencia diaria ignora o no utiliza. Lo que sucede es que el mundo del matemático es muy metafísico e ideal, sus objetos no son practicables. La simple raíz cuadrada de dos existe únicamente en la mente de los matemáticos como un todo, pues nadie podría dar la infinitud de sus decimales, sino una aproximación racional por exceso o por defecto que sea útil a la precisión del cálculo práctico a efectuar. Por esa razón, muchos textos eluden ciertas demostraciones, pues están orientados a la utilización de la matemática y no a su creación o desarrollo.

Sigue una demostración de la obtención de soluciones enteras para la ecuación x² + y² = z² de la manera menos formal posible.

La ecuación x² + y² = z² puede tener la interpretación geométrica de describir todos los triángulos rectángulos que puedan concebirse; pues "la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa". También es la descripción de una circunferencia con centro en (0, 0) y radio z (Comparar con la trigonometría). La resolución de esta ecuación en números enteros, equivale en el primer caso a encontrar todos los triángulos rectángulos con lados e hipotenusa enteros, que pueden llamarse tanto triángulos pitagóricos, triángulos de Pitágoras, o triángulos rectángulos diofánticos o diofantinos. (En honor a Diofanto de Alejandría, que estudió problemas a ser resueltos únicamente en números enteros)

Si designamos por d al divisor común máximo entre los números enteros x e y, tenemos que:
x = x'd y, también, y = y'd

La ecuación tomará la forma (x')²d² + (y')²d² = z². Es evidente que d² también divide a z², simplemente, aplicando la propiedad distributiva. Por tanto la ecuación queda reducida a una expresión "de la misma forma" algebraica: (x')² + (y')² = (z')². Esto demuestra que basta considerar el caso particular en el que los números x e y no tienen divisores comunes distintos de la unidad. Si el divisor común máximo entre x e y es 1, x e y son de distinta paridad, uno par y el otro impar.

Ahora escribamos la ecuación como una diferencia de cuadrados: x² = z² - y² = (z + y) (z - y) [*]. Nuevamente, si d' es el divisor común máximo de (z + y) y (z - y), tenemos que z + y = md' y z - y = nd'.

Si sustituimos estos valores en los paréntesis de [*], nos queda: x² = mn (d')². Como m y n no tienen divisores comunes, la igualdad es válida únicamente cuando m y n son cuadrados perfectos; luego: m = u² y n= v². Así x² = u² v² (d')² y x = uv d'.

Ahora tomemos otra vez las igualdades z + y = m d' y z - y = nd'. Las sumaremos para obtener el valor de z en función de los cuadrados de u y v encontrados y restaremos la segunda de la primera para saber el valor de y.

2z = md' + nd' = u² d' + v²d'; z = ½ (u²+ v²) d'
2y = md' - nd' = u² d' - v² d'; y = ½ (u² - v²) d'

Como hemos exigido que x e y fueran primos entre sí, de las expresiones x = uv d' e y = ½ (u² - v²) d' se deduce que d' = 1. También concluimos que m y n son primos entre sí; por lo tanto, los números u² y v² -relacionados a ellos por igualdades- también lo son. Y como m > n para que el valor del lado no resulte menor que cero, también u > v.

Sustituyendo d' por la unidad, las expresiones para las tres indeterminadas son:

x = uv, y = ½ (u² - v²) y z = ½ (u² + v²). Aquí u y v deben ser ambos primos entre sí, impares y u > v. En esas condiciones, tomando valores arbitrarios para u y v obtenemos todos los triángulos rectángulos con lados enteros primos entre sí. Para tener todos los triángulos posibles, basta multiplicar a los que poseen lados primos entre sí por un factor común entero positivo cualquiera.

Una observación necesaria: si multiplicamos por 2 todas las expresiones, tenemos la forma en que he tratado las soluciones en los demás textos; a saber. x = 2uv, y = u² - v² y z = u² + v².
Esta inocente multiplicación por 2 de todos los miembros cambia la paridad de los enteros u y v; ahora deben ser de distinta paridad, y no ambos impares como antes, para conservar los resultados. Esto muestra lo cuidadoso que se debe ser en los análisis de estas cuestiones.

Para obtener las soluciones tanto enteras como racionales, el razonamiento se realiza de forma análoga, pero dividiendo todo por z², de manera que se llega a la ecuación (x/z)² + (y/z)² = 1, como puede verse en el libro "División Inexacta", de A. A. Belski y L- A. Kaluzhnin, Lecciones Populares de Matemáticas, Editorial Mir, Moscú, 1980.

Espero esto sea de utilidad para todos los interesados.