Encontré en Gaussianos una frase de Lipman Bers que no tiene desperdicio. Estudié Análisis Matemático I con su libro "Cálculus" (si mal no recuerdo, de Columbia University Press), además de otro "Calculus" de Apostol y el enciclopédico tomo I de Rey Pastor, César Trejo y Pi Calleja. He aquí la joyita:
La del matemático es una profesión extremadamente cruel.
Si alguien tiene, digamos, una licenciatura en Químicas, se describirá a
sí mismo como un químico. Sin embargo, si alguien lleva siendo profesor
de matemáticas durante diez años y le preguntas: “¿Es usted un
matemático?”, te contestará “¡Estoy intentando serlo!”
Lipman Bers
Esto solo lo comprenden los matemáticos o aquellos que pretenden serlo. También hay una gran similitud con el cristianismo.
Nota agregada el 27 de febrero de 2025: ¿Por qué muchos matemáticos piensan como describe Lipman Bers?
Porque aman profundamente lo que hacen. ¿Digo que los científicos dedicados a otras especialidades no aman sus actividades? No, en absoluto. Ahora bien, hay una diferencia muy grande entre querer y amar: querer es para uno y amar es para el otro. El que ama quiere hacer el mayor bien posible por el objeto de su amor. Un matemático que conversó conmigo hace unos cuantos años (quizás en el año 2009) me dijo: "Matemático es el ser que hace algo por la matemática". Entonces, con ese pensamiento en mente, el que no hizo algo por el bien de la matemática, no es un matemático. Esto se entiende como dejar a la matemática más desarrollada o más generalizada que antes que nuestro amor se manifestara en su existencia. Generalmente, este tipo de amor abnegado lo viven los padres. Una amiga me dijo de su hija: "Que sea cualquier cosa, pero que sea feliz".
Un profesor de química es un químico aunque no haya descubierto nada nuevo, porque enseñando a otros capacita a que esos seres puedan aportar algo que engrandezca a su materia. Lo mismo valdría para la matemática, pero hay muchos que tienen emociones y sentimientos como los que describe Lipman Bers y hay que respetarlos. Si al final de sus vidas no lograron hacer algo a favor de las matemáticas (como probar un nuevo teorema, descubrir un campo insospechado o cualquier otra cosa) puede que se sientan tristes, pero vivieron con una creencia muy ambiciosa a favor de otra cosa. Ojalá que tengan por lo menos la satisfacción de haber luchado por ello.